Método Perfetti

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Interpretaciones específicas para el tratamiento de las alteraciones del lenguaje

EL MÉTODO PERFETTI APLICADO A LA LOGOPEDIA.
La recuperación del lenguaje en el paciente afásico.

En los años 80 el neurólogo Carlo Perfetti y sus colaboradores trataron de interpretar la recuperación del lenguaje del paciente afásico bajo una óptica diferente a la tradicional y, a su vez, acorde a lo que ya se estaba experimentando en la recuperación física del paciente hemipléjico.  
Se consideró la recuperación del lenguaje como un aprendizaje en situación patológica y se investigó acerca de cómo el paciente podía aprender el lenguaje oral y, ante todo, qué se entendía por lenguaje oral.

Perfetti empezó a construir un nuevo marco teórico en el cual el lenguaje se considera como un comportamiento humano, como una acción con un objetivo dirigida a modificar el cerebro del interlocutor. Recordemos que Perfetti, en el ámbito de la recuperación motora, ya no hablaba de movimiento como contracción muscular sino de movimiento como acción, entendiendo la acción como un comportamiento motor con resultado definido y previsto de antemano por el sujeto que la realiza, para relacionarse con el ambiente.

Según esta visión la terapia del lenguaje se concibe como un juego de acción comunicativo entre enfermo y terapeuta. Desde un principio la intervención terapéutica se dirige a la recuperación de las reglas del lenguaje (léxicas, morfosintácticas, semánticas y pragmáticas).
El terapeuta  sitúa  al paciente en un determinado contexto, adecuadamente programado según las capacidades cognitivas del paciente, y produce secuencias lingüísticas activando reglas gracias a las cuáles el afásico a su vez activa determinadas reglas para lograr la comunicación.
Austin, seguido por Searle (1975), ha sido el primero en concebir el lenguaje como acción y ha identificado tres tipos de actos parciales que el hablante realizaría en la producción de un enunciado.
Cada acción lingüística está compuesta por tres actos:
- Acto locutivo: Compuesto por un número de elementos lingüísticos con estructura gramatical y significado (comparable a la contracción de grupos musculares).
- Acto elocutivo: Constituido por el uso de la secuencia en función de comunicación, con el objetivo de establecer una determinada interacción con el oyente (parangón con la contracción muscular usada para relacionarse con un objeto: vaso, suelo, etc.).
- Acto perlocutivo: Representado por la organización de la secuencia en función del alcance de ciertos resultados, como consecuencia final de la acción lingüística (paralelismo con la contracción muscular con la finalidad de alcanzar determinados resultados).
Tanto la actividad motriz finalizada como la actividad lingüística finalizada comprenden los tres actos parciales y, por tanto, hay que considerar los tres aspectos también en el proceso de recuperación.
A menudo la recuperación motora y lingüística se ha limitado al primero de los actos parciales, es decir, a la producción de elementos lingüísticos o motores; en el mejor de los casos con forma gramatical, olvidando que una acción para poder serlo necesita contemplar la totalidad de los actos parciales (Perfetti, 1984).